Hasta Que El Árbol Se Quede Sin Hojas
Ya llevaba horas viendo el árbol. El cigarrillo permanecía encendido. El café ya estaba frío. Los pies se entumían y las manos se enrollaban debajo de la cobija roja. La silla de madera rechinaba. El viento soplaba. Las nubes ya eran grises, ocultaban el sol. El viento soplaba. El árbol tiraba algunas hojas, el viento se las llevaba. El día cada vez era más gris. La silla rechinaba. El viento soplaba. Las hojas, se las llevaba el viento. El viento doblaba el pasto, el viento cantaba. Las hojas caían. El día era gris.
En ratos prefería caminar alrededor de la silla. Fumar un cigarrillo, tomar café. Pensar.
Dejar que el viento sople y que las hojas caigan, que el tiempo fluya. El viento soplaba. Las hojas caían. El ruido de mis pasos sobre la madera. El sorbo en el café. El suspiro. Esperar.
El viento soplaba cada vez más fuerte. Cada vez caían más hojas del árbol. La nariz ya era más fría. El viento soplaba. Entre a la casa, no prendí la luz, ni si quiera una vela. Prepare café. La poca luz del día gris que entraba por las ventanas. Las ventanas que temblaban por el viento. El agua hirviendo. El olor a café y el suspiro. Me pare detrás de la ventana y tome del café. El árbol. No podía dejar de ver el árbol. Pensar. Esperar.
El árbol ha tranquilizado mis pensamientos, pero no dejo de pensar. ¿Qué día llegaras? Todo a llegado: El viento, el frío, la nariz fría, el olor a café, el rechinar de la silla, la poca luz del día gris, los cigarrillos, los pasos sobre la madera, el árbol, el suspiro, Yo.
Todos hemos llegado, menos tu. ¿Qué día llegaras? Esperar.
Tantas vueltas a la silla, tantos sorbos al café y narices frías. Eh aprendido a esperar. No espero que llegues en este momento, pero espero tu llegada. No quiero que llegues sin haber crecido como el árbol. No quiero que llegues siendo la rama débil, quiero que llegues tan fuerte como el tronco. Tan viva como sus hojas y con los pies tan plantados en la tierra como sus raíces. Enséñame a amar. Enséñame a respirar. Enséñame a crecer. Enséñame a levantarme. Enséñame a florecer.
Aquí hay mas vueltas a la silla que dar. Más narices frías y olores a café. Más rechinidos de la silla y suspiros por recorrer. Aquí te voy a esperar, hasta que el árbol se quede sin hojas.
